¡Qué difícil! creo que vivimos en una sociedad en la que no
se para; que desde que llegó el consumismo, la tele, los celebrities mostrándonos
su mundo, se ha ido al pifostio la realidad de la vida, el ser consciente de quién
eres y lo que de verdad necesitas, no lo que te venden como necesidad. Y hablo
yo, que estudié marketing, los maestros del “crear necesidades”.
Con esto no quiero decir que no trabajar, por ejemplo, sea
lo que nos va a dar felicidad, pero tampoco creo que ir corriendo, trabajar 12
horas para poder tener una casa gigantesca y el último iPhone nos lo vaya a
dar.
Hay que ser conscientes de lo que valen las cosas y para qué
las queremos. Una casa gigante o un iPhone nos van a hacer parecer más guays, pero
realmente ¿qué me aporta? ¿para qué lo quiero? Tener un móvil más caro, no nos
va a hacer tener una agenda de contactos más llena, o la casa más grande, no va
a hacer que esté siempre llena de gente, riendo y pasándolo bien.
Volvamos a lo básico, las personas somos seres sociales,
necesitamos el calor de la gente, sentirnos conectados, y eso, no lo da el dinero,
lo da el tipo de persona que seas, y, sobre todo, el tener tiempo para hacer
esas relaciones, y para cuidarse a uno mismo ¿Por qué nos es más fácil ir a un fisioterapeuta
o masajista que a un psicólogo? Incluso si estamos estresados, hacemos más
ejercicio; si necesitamos energía, cambiamos la alimentación, vale, todo positivo, y lo
animo, pero, también sé, que si te sientes así no es por falta de esas cosas,
es porque tu mente está mal, y todo eso no va a hacer que se arregle, porque
solo estamos tratando nuestra parte física, pero es que nosotros no somos solo
físico, somos también mental, y hay que cuidar ambas cosas, tienen que ir unidas.
Porque esto es nuestra esencia, nosotros. Y un bonus, lo mejor de todo
esto, es que son cosas que se hacen teniendo que relacionarte con gente.
Hoy me he terminado el libro de V.I.D.A,
donde la autora cuenta su camino de vida, y como ha pasado por ello. Y he
tenido la sensación de que cada vez hay más libros sobre los “cambios en la
vida”, cómo la gente los experimenta y sigue para delante; cuando antes había
muchos de “cómo hacerse millonario” o “tener el mayor éxito”. De ahí mi comienzo
de este post: parece que se nos exige tener más dinero, ser popular, y ello nos
lleva asfixiados y nos hace entregarnos a ello en cuerpo y mente; y
creo que hemos llegado a ese punto de inflexión, donde nos estamos dando cuenta
de qué hemos sacrificado para eso, y lo que nos está costando si no frenamos un
poco.